Los esfuerzos de China por doblegar su creciente inflación parecen ser inútiles ya que hay varios factores de fondo: una demanda sobrecalentada, los altos precios de los commodities y la impresionante expansión del crédito que ha provocado una burbuja inmobiliaria de escala todavía difícil de calcular. China así como otros países emergentes no tendrán otra alternativa que aplicar fuertes medidas restrictivas que frenen la inflación y el riesgo de burbujas en sus respectivos sistemas. Todo esto tiene un solo origen: el impresionante flujo de liquidez que inyecta la Reserva Federal que además de monetizar la deuda pública americana drena hacia activos de mayor rendimiento provocando la apreciación varias monedas alrededor del mundo así como el auge de materias primas que amenaza con tirar abajo todo el esfuerzo hecho. Si el petroleo sigue en ascenso además de poner en riesgo a las aerolineas ante una nueva posibilidad de bancarrota masiva también amenaza con hacer subir las tasas de interés a largo plazo provocando el efecto adverso al buscado. Un repunte en la inflación provocado por una burbuja en el petroleo, la soja y el oro acompañado de la debacle inmobiliaria sinfin solo garantizaran una cosa: más estancamiento.
Si esto ocurriese lo más seguro es que EEUU aplique nuevamente medidas expansivas provocando nuevamente debilidad en el dólar sumando presiones al alza sobre el euro y si esta es muy intensa la recesión se propagará por toda Europa. La crisis de deuda no termina y ya es más que claro que Portugal no sobrevivirá; el futuro del euro depende de que tan bien le vayan a España, Bélgica e Italia.
Bueno todo esto es una cadena de supuestos que si ocurrieran serían catastroficos, seguramente y por bien de todos no pase: apuesto a que nada mejorará mucho ni empeorará demasiado. En la economía ser optimista no es negocio.
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