La verdad ni idea. Intentar pronosticar sobre la economía argentina es algo mas azaroso que apostar a los caballos; el FMI pronosticó un crecimiento del 2% para el 2002, cayó un 13%. Igual el FMI no la pega nunca. Ahora yendo a lo seguro, Cristina va a ganar, no hay candidato con suficiente fuerza para hacerle frente a una viuda peronista y mucho menos a una economía hoy por hoy creciendo al 8%. Sin embargo los desequilibrios de la economía argentina empiezan a generar problemas: la tasa de inflación superará holgadamente el 25%, la emisión monetaria del banco central seguirá financiando el déficit fiscal que de a poco deja de ser minúsculo para tener un tamaño camino a importante. Acá ya tenemos dos factores típicos de las recurrentes crisis económicas: inflación elevada y defícit fiscal financiado con emisión. El único factor que no parece mostrar problemas es el "dólar"; Argentina por ahora goza de superavit comercial pero la intensa apreciación del tipo de cambio real amenaza con encender una oleada de importaciones así como una desaceleración de las exportaciones que podrían generar nervios en el mercado despertando al peor de los males que parecía dormido: la fuga de capitales. La fuga de capitales se financió con el superavit comercial, pero si este se reduce considerablemente, el banco central comienza a perder reservas y otra vez la peligrosa escasez de dólares acompañados de los especuladores contra la moneda nacional amenazan con presionar al máximo hacia una devaluación.
Todo esto es tan probable como improbable: se especula con que la cosecha de soja caería un 20%, osea menos dólares. Ojalá sigamos condenados al éxito.
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