La crisis egipcia provocó que el petroleo escalara por encima de los 100 dólares por primera vez desde 2008 y las alarmas empezaron a sonar en todo el mundo; mientras antes el riesgo de que la deflación ahogara al mundo desarrollado al estilo japonés hoy el miedo es que al estancamiento se le sume una inflación elevada.
España, Grecia y Reino Unido ya cuentan con índices de inflación a pesar de padecer un crecimiento totalmente anémico (-0,2%,-4%,1,7% respectivamente) y si bien un factor es el aumento del IVA llevado a cabo por una gran cantidad de países, también la inflación subyacente viene acelerándose de forma veloz aunque aún por debajo del 3%.
La última vez que escribí pensé que si la economía recayera, a pesar de la inflación se adoptarían medidas aún mas expansivas, bueno me equivoqué, si las presiones de los sectores conservadores siguen creciendo lo más seguro es que veamos una nueva ola de tijeretazos a nivel global. Si la Reserva Federal llegara a subir las tasas de interés el efecto sería simplemente catastrófico, especialmente para Argentina: la reversión de los flujos de capitales provocaría la depreciación generalizada de las monedas emergentes así como pincharía la burbuja formada en los commodities, con la soja en baja y real devaluado la crisis es totalmente inevitable.
Por lo mínimo no sufriríamos de inflación nosotros solos.
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