Otra vez la tormenta de los mercados vuelve a la periferia europea y lo que parecía tal vez posible hoy ya es una profecía autocumplida : no hay forma de que Irlanda y Portugal cumplan sus obligaciones y como mucho dentro de 1 o 2 meses van a tener que ser rescatados. Los bonos irlandeses rinden un 8,6% (más que nuestros bonos) y los portugueses un 7,9%, simplemente insostenible porque además de dificultar el acceso a los mercados el profundo aumento del coste de deuda no hace más que exacerbar el déficit fiscal.
En Irlanda el panorama no puede ser más desolador, el PNB (PBI menos ganancias de las multinacionales) se contrajo un 4,1% en lo que va del 2010, el desempleo no para de crecer y el margen para hacer ajustes fiscales se está acabando. Portugal sufre de un estancamiento total y de la resaca de un pesado endeudamiento tanto público como privado.
El problema no termina ahí, según los mecanismos de rescate de la UE recién aprobados cabe la posibilidad que los acreedores se vean obligados a ampliar los plazos de pago o mucho peor que deban aceptar una quita de capital. El mayor problema es que los tenedores de tanto la deuda pública como privada en riesgo son bancos alemanes, franceses e ingleses.

Con una exposición que asciende actualmente al billón y medio de dólares, el golpe sobre la banca sería muy fuerte por lo que se ahorraría en rescatar a los países al estilo griego se perdería en nuevos rescates a los bancos afectados. Habrá que ver que se les ocurre
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