Las similitudes con la crisis del ´30 no paran de acumularse; la guerra de divisas empezó y no hay signos de que termine. Con el consumo y la inversión estancados varios países están intentando recuperarse devaluando sus monedas y con esto impulsar sus exportaciones, el problema es que todos lo quieren hacer al mismo tiempo.
Las cigarras (países deficitarios) no pueden costear más su fiesta de consumo y por lo tanto se decidieron ponerse a trabajar, para esto quieren que las hormigas (países superavitarios) trabajen menos y consuman más, pero estas se resisten.
Las cigarra más grande (EEUU) decidió devaluar encubiertamente su moneda y la respuesta de las hormigas más gordas (Alemania, China y Japón) no se hizo esperar. Japón intervino en los mercados para frenar la consistente apreciación del yen con la excusa del debilitamiento de sus exportaciones debido al encarecimiento de su divisa, sin embargo la persistente deflación japonesa frente a los picos inflacionarios americanos provocaron en realidad una apreciación del dólar sobre el yen (EEUU acumuló una inflación del 23% en la ultima década contra una inflación de por lo mínimo -5% en el caso de Japón). Alemania se niega a permitir una suba substancial de los salarios, que han crecido por debajo de la productividad provocando un estancamiento del crecimiento de los costos laborales unitarios, en síntesis una devaluación encubierta que hoy por hoy hunde en el estancamiento a todo el sur europeo. Y luego la madre de las polémicas con el caso más evidente, China, que mantiene subvaluada artificialmente su moneda para proteger su tejido industrial.
Los desequilibrios son importantes pero las cigarras y las hormigas deberán ponerse de acuerdo porque el fantasma del proteccionismo emerge con fuerza.

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